Hoy como de costumbre salí de clase y me fui al otro edificio de la facultad, siempre que voy caminado voy escuchado mi música a veces me enfoco en una sola banda o cantante, pero hoy no, hoy decidí poner el aleatorio para no saber que canción era la que seguía y escuchar de todo. Podemos decir que desde ahí, mi día ya no fue el de siempre. De repente me encuentro con una canción de Rogue Wave que se llama Eyes , debo admitir que es una bella canción y es de esas con tonaditas melancólicas pero no depresivas , que te relajan ( o bueno al menos a mí me relajan). En fin, el punto es que con esa música de fondo y un aire que no se cómo pero estaba fresco, llegué al edifico de la escuela y como nunca antes, observe al vigilante, un señor de edad avanzada que siempre te dice: “Buenas tardes” y al que sólo respondes con una sonrisa como gesto de amabilidad. Pero hoy no fue lo mismo, hoy por primera vez puse atención a sus actos, y estaba ahí , sentado en la misma silla roja detrás del muro que da al estacionamiento y pude ver que siempre está leyendo y por vez primera me dio curiosidad saber de qué es su libro, pero seguí con mi camino y olvidé lo sucedido.
Después de un rato, volvió a mi cabeza la idea de cuántas veces te das un segundo para ver las particularidades de ciertas gente, gente diferente y no toda la masa humana que más bien parecen clones unos de otros, algo así como masas de agentes Smith pero sin traje. No, esta gente es especial y vale la pena observarla. Por ejemplo, la señora de origen indígena que vende aretes en los pasillos, ella tiene cosas muy interesantes que contar, para empezar habla un dialecto de nuestra propia lengua y la gran mayoría de nosotros prefiere idiomas de otros países que muchas veces ni conoces , a estudiar algo de tu propia tierra. El señor que vende las tarjetas de teléfono a la gente de la cafetería, él que siempre abre su caja de tarjetas por la parte de abajo, con su navaja roja que luego limpia con su camisa, como si en vez de cartón hubiera sido otra cosa la que cortara.
También está el señor que limpia las mesas en la escuela, ese hombre tan particular que de no estar ahí y considerando su avanzada edad es probable que estuviera en su casa haciendo no sé que cosa. Y qué del poeta que parece tener alma de gitano que se sube al camión con su guitarra y empieza a cantar, no importa que tan mal o bien lo haga, y la verdad nunca me ha tocado alguno que lo haga mal , no sé a que se deba pero siempre cantan bien. Puede que sea porque lo que menos le importa es lo que tú piensas de ellos.
La mirada de los payasos de crucero, de los mimos y de los que venden flores. Las manos de los hippies que venden mil accesorios en todas partes y que andan por todo el estado e incluso
En fin…hay mucha gente que no vemos, a la que nunca le damos ni un segundo por estar preocupados en las cosas diarias y en nuestras tan ajetreadas vidas que a veces son producto de la costumbre de los aburridos movimientos en automático. Hay mucho por ver afuera, es sólo cuestión de darle tiempo a las cosas sin dejar pasar por alto otras tantas que son también de suma importancia. Hoy trata de hacerlo y sabrás de lo que te hablo.
Hasta pronto.


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